Todavía hoy se goza mi corazón cuando recuerdo aquel confuso torbellino de maravillosos pensamientos y sensaciones que me llenaron aquella noche. Aquel hombre se sentía como en su casa en las épocas paganas y estaba dominado por un increíble fervor que le hacía desear ardientemente la vuelta a aquellos oscuros siglos del pasado. Por último, me condujo a un aposento donde podía pasar yo la noche, pues ya era demasiado avanzada la hora para volver a mi casa. No tardé en dormirme y me vi en mi ciudad natal, saliendo por la puerta de sus muros. Era com si yo tuviera que ir a algún sitio, a conseguir algo y no sabía bien qué era, ni adónde debía dirigirme.

No hay comentarios:
Publicar un comentario