Reinar en Camelot se había vuelto demasiado complicado, pensaba Arturo, mientras revisaba documentos para una audiencia relativa a otro conflicto entre nobles. Estaba cansado de tanta mezquindad, especialemente desde que sir Gromer Somer fue expulsado de Camelot. Ese caso le había dejado asqueado. ´¿Cómo es posible que una persona inteligente, compañero de cruzadas -pensaba- pueda dejarse llevar por ambiciones desmedidas que lleguen al punto de amenazar la estabilidad del reino que dice servir?´.
´Quizá me tomo las cosas de manera demasiado personal, como dice Merlín el mago -pensó Arturo-. En cualquier caso, ya está bien de peleas de gallitos. Creo que me vendría bien irme de caza a ver si me vuelve la inspiración y recupero las ganas de reinar´. Así que, vestido de incógnito, salió por la puerta de atrás del castillo, al galope hacia el campo, sin que nadie pudiera evitarlo.

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